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La patología de las enfermedades

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Un organismo enfermo comúnmente exhibe signos o síntomas indicativos de su estado anormal. Por lo tanto, la condición normal de un organismo debe entenderse para reconocer las características de la enfermedad. Sin embargo, una demarcación aguda entre la enfermedad y la salud no siempre es evidente.

El estudio de la enfermedad se llama patología. Implica la determinación de la causa (etiología) de la enfermedad, la comprensión de los mecanismos de su desarrollo (patogénesis), los cambios estructurales asociados con el proceso de la enfermedad (cambios morfológicos) y las consecuencias funcionales de esos cambios. Identificar correctamente la causa de una enfermedad es necesario para identificar el curso adecuado del tratamiento.

Los humanos, otros animales y plantas son susceptibles a enfermedades de algún tipo. Sin embargo, lo que interrumpe el funcionamiento normal de un tipo de organismo puede no tener ningún efecto sobre los otros tipos.

Distinciones principales

El estado normal de un organismo representa una condición de equilibrio fisiológico delicado, o homeostasis, en términos de procesos químicos, físicos y funcionales, mantenidos por un complejo de mecanismos que no se comprenden por completo. En un sentido fundamental, por lo tanto, la enfermedad representa las consecuencias de un colapso de los mecanismos de control homeostático. En algunos casos, los mecanismos afectados están claramente indicados, pero en la mayoría de los casos se altera un complejo de mecanismos, inicial o secuencialmente, y la definición precisa de la patogénesis de la enfermedad resultante es difícil de alcanzar. La muerte en humanos y otros mamíferos, por ejemplo, a menudo resulta directamente de insuficiencia cardiaca o pulmonar, pero la secuencia de eventos precedente puede ser altamente compleja, involucrando disturbios de otros sistemas de órganos y trastornos de otros mecanismos de control.

La causa inicial del estado patológico puede residir dentro del organismo individual, y se dice que la enfermedad es idiopática, innata, primaria o “esencial”. Puede ser consecuencia de un tratamiento médico, ya sea como un efecto secundario inevitable. o porque el tratamiento en sí no fue aconsejable; en cualquier caso, la enfermedad se clasifica como iatrogénica. Finalmente, la enfermedad puede ser causada por algún agente externo al organismo, como un químico que es un agente tóxico. En este caso, la enfermedad no es transmisible; es decir, afecta solo al organismo individual expuesto a él. El agente externo puede ser un organismo vivo capaz de multiplicarse dentro del huésped y posteriormente infectar a otros organismos; en este caso, se dice que la enfermedad es transmisible.

Las enfermedades no transmisibles

Las enfermedades no transmisibles en general son de larga duración y progresan lentamente, y por lo tanto, a veces también se las denomina enfermedades crónicas. Pueden surgir a partir de exposiciones ambientales o de anormalidades determinadas genéticamente, que pueden ser evidentes al nacer o que pueden manifestarse más tarde en la vida. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha identificado cuatro tipos principales de enfermedades no transmisibles: cáncer, enfermedad cardiovascular (por ejemplo, ataque cardíaco, accidente cerebrovascular), enfermedad respiratoria crónica (por ejemplo, asma) y diabetes mellitus. La OMS estima que, combinados, estos cuatro grupos de condiciones representan el 82 por ciento de todas las muertes por enfermedades no transmisibles.

Principales temas de Medicina y las principales enfermedades .

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